"C" Blog, un lugar para encontrarnos

Salimos de Malta rumbo a Salerno

by Ivan 27. noviembre 2014 13:32

La visita a Malta nos había dejado muy buen sabor de boca, pero el día todavía no había terminado. Tal y como nos había anunciado el “Today”, esa noche tenía lugar una de las fiestas más famosas de Costa Cruceros y que por supuesto también estaba presente en el Costa neoRiviera: la Noche Blanca.

A las 22:30 subimos al Lido Via dell’Amore y pudimos ver todo el barco decorado de color blanco. Guirnaldas recorrían todo el puente de una lado a otro y un DJ ocupaba el escenario donde todo el equipo de animación bailaba y hacía coreografías animando a todo el mundo a unirse. Durante la fiesta el barco inició la marcha rumbo a Salerno y como no podía ser de otra manera, fuimos los primeros en unirnos y los últimos en abandonar la fiesta. Buena música, ambiente distendido y la mejor de las sonrisas de todo el equipo para hacer de la velada, una noche inolvidable. Al terminar optamos por hacer una rápida visita al casino donde tras jugar un par de fichas a la ruleta y llevarnos un pellizco, decidimos que hora de volver al camarote y descansar.

El día siguiente era día de navegación y tras la comida en el buffet, la asistente de habla hispana Sonia nos preparó una visita por las instalaciones del barco. Salimos de la cafetería Eze rumbo al Restaurante Cetara donde cada noche habíamos disfrutado de los increíbles menús que el Chef nos preparaba. Nos contaron que los ingredientes se suben durante las paradas en los puertos y eso permite la creación de platos con materia prima fresca y muy sabrosa. Tuvimos la oportunidad de visitar la cocina y aunque todavía era pronto (las 16 de la tarde) una parte de los cocineros ya se encontraban preparando la cena de ese día. Todo estaba preparado para que el equipo de cocineros al completo entrase a cocinar las diferentes opciones que nos iban a ofrecer esa noche.

Para terminar la visita pudimos ver una mini suite con balcón y la Gran Suite con balcón sobre el mar. En la primera se notaba el espacio y sobre todo la posibilidad de disfrutar de unas vistas espectaculares desde tu propia terraza. En la segunda nos quedamos sin habla al poder ver en primera persona el lujo de los camarotes de Costa Cruceros. Un pequeño comedor, un salón con una botella de champagne de bienvenida, un baño bastante grande y preparado para poder ser utilizado por dos personas al mismo tiempo y una habitación con unas vistas espectaculares.

Pero lo mejor de todo se encontraba en las vistas de las que podían disfrutar los afortunados inquilinos de la misma. Ver la estela que iba dejando el barco mientras el sol caía es una imagen que muy pocas personas pueden disfrutar, nosotros pudimos hacerlo y es una imagen que nunca se nos va a olvidar.

Tras la visita aprovechamos el tiempo antes de cenar para hacer las maletas. Al día siguiente llegábamos a Salerno, última parada en nuestra experiencia neoCollection y teníamos que dejar todo preparado. La Costa Amalfitana nos esperaba.

La experiencia neocollection nos trae a La Valeta

by Ivan 21. noviembre 2014 11:55

Como cada día durante esta increíble experiencia a bordo del Costa neoRiviera, nada más levantarnos hemos mirado por la ventana para disfrutar de la llegada a puerto y nuestra sorpresa ha sido enorme porque ¡¡ya habíamos llegado!! Estábamos tan cansados de la excursión del día anterior, que no nos despertamos hasta que sonó el despertador. Hoy tocaba conocer Malta y nos esperaba un día entero paseando por las calles de La Valeta.

Nuestra primera visita fue a los Upper Barrakka Gardens, desde donde pudimos observar unas impresionantes vistas del puerto y de Il Kalkara, Il Birgu y L-isla. A continuación comenzó el paseo por el centro de la ciudad y la verdad es que cada calle tenía un rincón que fotografiar, una iglesia que ver o un edificio que disfrutar.

De esta forma llegamos a la concatedral de San Juan Bautista, realizada entre los años 1573 y 1577 por los caballeros hospitalarios. Su exterior contrasta con su  impresionante interior de estilo barroco, que acoge hasta ocho capillas diferentes. Además, en un apartado del edificio pudimos observar una impresionante obra de Michelangelo Merisi, más conocido por todos nosotros como Caravaggio.

Tras recrearnos con el impresionante cuadro del famoso pintor, nos dirigimos al Magistral Palace, la actual sede de la presidencia y del Parlamento de Malta donde pudimos disfrutar de las diferentes estancias que conforman este edificio y visitar su famosas e impresionante sala de tapices. Al salir pudimos disfrutar de un rato de tiempo libre en el centro de la ciudad para hacer unas compras, sentarnos en alguna de las innumerables terrazas o simplemente perdernos entre el bullicio de la capital maltesa.

Una vez finalizado el tiempo libre, la guía nos llevó a ver un pequeño tesoro de esta ciudad: el Teatro Manoel. Se trata de uno de los centros culturales de referencia del país y uno de los más antiguos de Europa. Su reducido tamaño no impide dotarle de un encanto propio y al finalizar la breve, pero interesantísima visita, pudimos ver dos pequeñas salas en las que se exponían una serie de fotografías, vestuario de diferentes obras e incluso los aparatos con los que antiguamente se hacían los efectos de sonido del viento, del agua y los truenos.

 

Paseamos hasta llegar al Centro de Conferencias del Mediterráneo, conocido antiguamente como la “Sagrada Enfermería” de la Orden de los Caballeros de Malta, para luego dirigirnos al autobús que nos llevó a Birgu, más conocida como la Ciudad Victoriosa y en la que pudimos degustar una comida típica de la ciudad en un entorno tranquilo y alejado del bullicio del centro. El menú estaba formado por una impresionantes y completísima ensalada, carne de la zona y una espectacular tarta de chocolate.

Pero lo mejor estaba por llegar y cuando parecía que la excursión terminaba, nos encontramos con que el autobús se había ido para no volver. La guía nos sorprendió con que la vuelta al barco la íbamos a hacer en dghajsa, una embarcación típica de Malta muy parecida a la góndola veneciana. De esta manera pudimos cruzar el puerto de un lado a otro, disfrutando de la bahía y de unas vistas impresionantes. Un broche inolvidable a una experiencia que nos dejó a todos un muy buen sabor de boca.

La excursión había terminado, pero el barco estaba en puerto hasta las 23:30 lo que nos permitió continuar paseando por la ciudad. Cuando volvimos al barco, la vida continuaba a bordo. Hoy tocaba fiesta, pero eso es otra historia que os contaremos en nuestro próximo post.

Disfrutando de la primera experiencia #neoCollection en Sicilia

by Ivan 14. noviembre 2014 15:29

Todos los días al levantarnos nos gustaba mirar por la ventana del camarote y disfrutar por unos segundos del mar, pero en esta ocasión el paisaje cambió y pudimos ver como nos acercábamos a la isla de Sicilia. Nos arreglamos sin prisa pero sin pausa porque la excursión de hoy salía muy pronto y tras disfrutar de un delicioso desayuno en el que además pudimos observar un amanecer que jamás podremos olvidar mientras llegábamos al puerto, nos dirigimos al teatro Ravelo, el punto de encuentro desde donde empezar a disfrutar de la excursión de hoy: La reserva del Zíngaro y Sciacca. 

Nuestro viaje comienza disfrutando de los increíbles paisajes de la isla. Sicilia destaca por sus contrastes, pudiendo ver en un mismo recorrido el verde frondoso de la naturaleza más viva, hasta los lugares más secos y con claras reminiscencias volcánicas. El viaje se hacía mucho más entretenido gracias a las explicaciones de nuestra increíble guía de habla hispana y a los diferentes paisajes que nos iba ofreciendo la carretera.

Tras un rato en autobús llegamos a nuestro destino: la Reserva Natural del Zíngaro, un espacio conocido en la isla por las luchas de los lugareños para impedir su destrucción con la construcción de una carretera. Finalmente en 1981 se paralizó el proyecto y al año siguiente pasó a ser un espacio protegido. Durante el paseo que realizamos, pudimos disfrutar de la extraordinaria belleza de los paisajes, así como de una pequeña cala en la que pudimos bañarnos. Tras un rato de relax hicimos el camino de vuelta y nos dirigimos al autobús. La hora de comer había llegado y la visita incluía una degustación de comida típica de la zona.

¿Habéis probado el Cous cous de pescado? Nosotros hasta entonces no y la verdad que nos sorprendió muchísimo por el estallido de sabor que ofrece esta original receta. Ensalada con productos de la zona, anillas de calamares y para terminar unas empanadillas rellenas de crema de queso y mermelada, un postre muy típico de Sicilia y una dulce forma de terminar la comida. 

Tras el café de rigor, la visita continuaba rumbo a Sciacca, una pequeña ciudad costera donde pudimos disfrutar del patrimonio artístico y cultural de la zona. Los azulejos, la cerámica y la artesanía son parte esencial de la zona, junto a la riqueza arquitectónica tan característica de Italia. Todo esto convertía a Sciacca en un pequeño oasis de tranquilidad en el que tuvimos la oportunidad de ver en primera persona como es la vida en lugares alejados de las grandes ciudades. Tras un rato de tiempo libre donde pudimos pasear y perdernos por las calles de esta pequeña ciudad pusimos rumbo al barco, no sin antes ver uno de los atardeceres más bonitos que nunca hemos visto.

Al llegar al barco tocaba descansar y cenar un poco porque esto no había hecho nada más que empezar. Sobre las 8 de la tarde y después de una parada de 12 horas en el destino, tocaba poner rumbo a nuestro siguiente destino: la isla de Malta.

Navegando rumbo a Italia

by Ivan 7. noviembre 2014 11:37

Durante nuestro segundo día a bordo del Costa neoRiviera navegamos por el Mar Mediterráneo. Teníamos por delante un día entero para disfrutar de todas las opciones que te ofrece este fantástico barco.

Empezamos el día desayunando en el buffet y la verdad que con desayunos así, no se puede empezar mejor la mañana. Puedes encontrar todo lo que te apetezca como bollería recién horneada, fruta cortada, cereales, tostadas, bacon, huevos revueltos… Es imposible que no encuentres algo que se adapte a tu desayuno habitual, porque las opciones que te ofrece son muchísimas.

Después decidimos que la mejor opción antes de irnos a la piscina era hacer una visita al gimnasio y hacer algo de deporte. Pues bien, os podemos asegurar que correr en la cinta viendo como el barco avanza y surca el mar, es una sensación que nunca vamos a olvidar.  También hicimos un poco de bici estática, probamos las diferentes máquinas y tras unos ejercicios de abdominales, ya estábamos listos para relajarnos y disfrutar del increíble día de navegación que nos quedaba por delante.

Después bañador, piña colada y ¡¡a disfrutar del sol en las hamacas del Lido!! Nos juntamos un grupo de españoles en la mesa y mientras tomábamos un aperitivo empezamos a charlar y se nos pasó el tiempo tan rápido, que llegó la hora de comer. Como no queríamos irnos y nos apetecía seguir aprovechando el sol, decidimos ir al buffet y traernos de vuelta algo para picar entre todos.

Al terminar unos pocos nos fuimos al Café Eze en el puente seis, para poder disfrutar de los innumerables tipos de cafés y tés de los que dispone la carta. Sentados en las mesas y disfrutando de unas increíbles vistas, continuamos aprovechando al máximo todas las posibilidades que nos ofrecía neoCollection.

Tras descansar un rato, no podíamos dejar pasar el sol del Mediterráneo y fuimos a tumbarnos en las hamacas con un cocktail realizado por los camareros del Bar Corniglia y que nos llevaron hasta el lugar donde nos encontrábamos. Este tipo de cosas son las que hacen de neoCollection algo diferente al resto de barcos, ya que la atención es mucho más personalizada debido al tamaño del barco.

Para cenar fuimos al restaurante Cetara para disfrutar de los increíbles platos que nos habían preparado. ¿El menú de hoy? Gastronomía típica de la zona de Calabria y podemos aseguraros que estaba buenísima. Como aperitivo un plato de queso y para elegir teníamos en la carta “Triglie marinate”, “Pasta ‘ncasciata”, “tagliata di manzo” o “Salmón a la parrilla”. Había muchísimas cosas más, pero os puedo asegurar que la pasta ‘ncasciata es de las mejores que he probado en mi vida. ¡Deliciosa! 

Para terminar el día, que mejor forma de hacerlo que en la cubierta, con los amigos que habíamos hecho en el barco. Mojitos, gin tonic y piñas coladas estuvieron presentes durante toda la noche hasta que decidimos volver al camarote, porque al día siguiente tocaba madrugar: llegábamos a Sicilia.


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